
New York, NY. Pareceria ser que ni diez dias son suficientes. Tantas facetas, tantas etnias, tanto de todo!! Teatros, delis, negocios, edificios, perros, gente, gente y mas gente. Luces por todos lados, que por momentos enceguecen y al mismo tiempo te inundan con una energia inexplicable. Palomas volando en las plazas, ardillitas en el Central Park, incontable cantidad de souvenirs de toda especie esperando al turista de turno que obviamente sucumbira a los encantos de la gran ciudad (y del consumismo).
Caminando por la calle uno se deja llevar por la marea humana que, al mejor estilo Buenos Aires pero en una escala un poco mas grande, avanza a mil por hora, cruza muy mal la calle y te empuja sin pedirte disculpas... y lo hace a uno sentirse en casa!!!! Increibles negocios, mujeres demasiado producidas, de esas que suscitan en la mujer promedio un potente impulso de pasarles por encima con un tractor. Una maraña de medios de transporte que recorren cada rincon de la ciudad, y una avalancha de taxis que nunca parece ser suficiente para los acelerados neoyorkinos.
Increible, impresionante, impactante, indescriptible e indescifrable, todo al mismo tiempo. Los ultimos diez dias han sido una mezcla de todo eso, y mas. Desde caminar por las calles, tratando de ver alguna filmacion o alguna celebrity, recorrer las calles dando saltitos al mejor estilo Carrie Bradshaw (con un atuendo un poco mas humilde, y sin los Manolo Blahniks, una especie de Carrie del tercer mundo) hasta ver gospel en una iglesia en Harlem, todo emociona. Bueno, excepto la parte en que casi me atropellan dos bicicletas y tres autos, pero es todo parte del espiritu de Manhattan. De todos modos, uno podria descubrir cosas nuevas todos los dias, detalles de esos que no se ven a simple vista, pero que una vez descubiertos son un relato veraz de la vida en la "capital del mundo". Las calles de NY son un gran escenario, en el cual uno puede observar a la tipica persona de negocios muy elegantemente vestida (el detalle de las zapatillas con camara de aire combinada con los trajecitos sastre es muy peculiar y caracteristico de las businesswomen) con vendedores ambulantes de diversa indole. Juro que vi un viejito vendiendo un pelapapas en la calle, demostrando los atributos de su producto pelando zanahorias en medio de una muchedumbre embelesada ante el absurdo de toda la situacion. En Chinatown, los comerciantes directamente le tiran a uno las cosas por la cabeza, hay que explicarles pacientemente que uno no quiere comprar nada (lo cual acarrea dificultades linguisticas que vivi en carne propia)
Las luces de Times Square no descansan. Los taxis y los autos se confundes con las radiantes marquesinas y con los mil y un turistas que se amontonan, camara en mano, para sacarse fotos en los lugares estrategicos. Obra maestra del consumo, carteles por doquier que incitan a gastar, gastar y seguir gastando, algo que sucede muy rapido en NY, donde los dolares se escurren entre los dedos cual granos de arena.
Los diversos barrios tienen una personalidad muy definida, y cada uno tiene su encanto. Cuanta onda que tiene ir al Soho y hacerse el top entrando en cuanta tienda importante se cruza por el camino (sin comprar nada, por supuesto...) Y como olvidarse de Greenwich Village!!!! Como recordare esas casitas tan adorables!!!! Y que elegancia que tiene el Upper East Side, cuanta cultura, cuanta viejita refinada caminando por Madison Avenue envuelta en una rafaga de bison!!! Upper West Side, Tribeca, Nolita... cuantos nombre que tratan de capturar lo incapturable... algo que se siente estando ahi, en vivo y en directo, y que perdura en la mente por siempre.