Sweet home Buenos Aires

Finalmente, luego de tres vuelos, con los oidos muy tapados y los pies muy hinchados llegue a la reina del Plata.
Recapitulemos: El lunes 20 de marzo comenzo de una manera accidentada, si se quiere, con una van que me tenia que llevar al aeropuerto, y que nunca aparecio. Alli quede, sola y sin monedas para llamar por telefono a nadie, en un campus desierto a las cinco de la mañana, que me hizo recordar el escenario de las partes mas sangrientas de la tipica pelicula de terror adolescente yanqui. Justo cuando me empezaba a visualizar ensartada cual brochette de lomo en medio de esos bosques tenebrosos, aparecio un taxi que me rescato de mi situacion apremiante. Primer obstaculo superado, me tomo el bendito vuelo comprado dos dias antes por telefono (la improvisacion es mi nuevo pasatiempo), llego a Orlando sin inconvenientes, y agradezco el hecho de no tener que salir del aeropuerto (ya todos sabemos cuanto quiero a esa ciudad).
Segundo obstaculo: "POR MOTIVOS CLIMATICOS SE ATRASO SU VUELO". CUAC. Mi cara suplica que me ayuden a no perder el vuelo a Buenos Aires. Luego de unos arreglos burocraticos me mandan en un vuelo mas temprano. Rogando que en algun momento mis valijas y yo volvamos a encontrarnos, llego a Atlanta anhelando poder subirme de una vez por todas al vuelo que me llevara a ese lugar que llamo hogar, y que ese mismo dia a las cinco de la mañana me habia parecido una especie de tierra prometida. En la puerta de embarque E18 comienza a oirse el queridisimo BOLUDO, indicando que un enorme contingente de jovenes argentinos, lozanos y rozagantes, emprenden el retorno a sus nidos, luego de una enriquecedora temporada de trabajo cuasi esclavo en el Primer Mundo. Ya se empieza a sentir el olor a asado en la imaginacion, una especie de estado alucinogeno que dura tan solo unos segundos, pero que parece tan real. Ya son las 8:40, hora de abordar. Llueve, y mucho, lo cual aumenta un poco la ansiedad pre-vuelo. Ya estamos. Carreteamos. Despegamos. Ambos oidos me hacen "plop". El avion esta medio vacio, lo cual me permite desparramarme en el asiento de al lado y sumirme en una ensoñacion interrumpida por ocasionales turbulencias. Quedo hecha un bollito en mi muy espacioso asiento de clase turista, cual sardina enlatada en proceso de migracion a aguas mas calidas. Me gana el agotamiento. Acto seguido son las siete de la mañana, hora del desayuno. Ya casi estamos. "GOOD MORNING LADIES AND GENTLEMEN, WE WILL BE LANDING IN THE CITY OF BUENOS AIRES SHORTLY", seguido de una version en castellano foneticamente defectuosa. SI!!!!!!!! es Ezeiza, escabullendose por la ventanilla. La ya familiar sensacion de que todo se sube a la garganta me avisa que estamos aterrizando, y el avion finalmente hace contacto con el suelo, dando saltitos.
Algunos papeleos y Free Shop mediante, mis valijas y yo nos reencontramos. Luego del doloroso impuesto en la aduana, (OUCH), ya no queda nada mas por hacer, sino salir. Y alli me encuentro con la bienvenida lacrimogena, el ramo de flores y el cartel casero.
Y la travesia ha llegado a su fin, pero no la aventura. Ha sido tan bueno que me cuesta creerlo. Pero es verdad. Y aunque la saga norteamericana concluya, quien sabe, podria revivir en algu otro lugar...
Como les suena la Saga Parisina?? ;)
Hasta pronto...
Nan!

2 Comments:
Una lástima que se haya terminado. Para vos que lo viviste, y para nosotros que te leemos..
Un beso grande, y que sigas conociendo!
Hola nuevamente, de regreso a la Ciudad del Plata y a las costumbres familiares (el asado,el intercambio de palabras, la tan adorada San Andres etc....)
Bueno de vuelta a casa, realmente se te extraño pero sabemos que todo fue una gran aventura para vos.
A prepararnos para bella ciudad de la Torre Eiffel.Te mando un beso enorme.
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